Vientres de alquiler: legislaciones dispares en Europa

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Stéphanie nos hace esta pregunta desde París:

“Los países europeos tienen posiciones muy diferentes
sobre la cuestión de la gestación subrogada. ¿Quién la autoriza y quién la prohibe? ¿Cree usted que sería factible armonizar las diferentes legislaciones en vigor?”

La respuesta de Nicolas Hervieu, abogado francés especialista en Derecho Público en el Centro de Investigaciones y Estudios sobre los Derechos Fundamentales, CREDOF de la Universidad
Paris Ouest y profesor en la Universidad Panthéon-Assas.

“Hoy en día, hay situaciones muy diversas en Europa respecto a la maternidad subrogada. Algunos países la prohiben expresamente: como Francia, por supuesto, donde se debatió muchísimo; también en Alemania, España, Suiza e Italia. Otros países, pero en menor número, autorizan la gestación subrogada en su territorio, como Grecia, Reino Unido, Rusia y Ucrania. Mientras que otros países no tienen una posición clara sobre este tema en su legislación.

¿Hay que aferrarse a esa diversidad europea, o por el contrario, tratar de armonizar las diferentes legislaciones?

0059 Para las instituciones y jurisdicciones europeas, el tema no se plantea exactamente en esos términos.

Para el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, esa diversidad no representa un problema en absoluto.

En los casos ‘Mennesson y Labassée contra Francia” hubo dos resoluciones muy importantes el 26 de junio de 2014, y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos admitió abiertamente que un Estado podía prohibir la gestación subrogada en su territorio.

Sin embargo, el Tribunal consideró que esa prohibición no debía ir en detrimento de los niños nacidos legalmente en el extranjero por gestación subrogada.

Y por esa razón únicamente, el Tribunal falló contra Francia en 2014.

Así que a corto plazo, todos los Estados europeos, incluso los que prohiben la maternidad subrogada, deben reconocer oficialmente los lazos de filiación entre los padres que solicitan la subrogación, por un lado, y por otro, los niños nacidos en el extranjero por medio de un vientre de alquiler.

Porque si no, eso violaría el derecho a la identidad del niño. Pero, en sí, eso no llevará a una armonización de las diferentes legislaciones europeas sobre la aceptación o no de este tipo de gestación.

Las instituciones de la Unión Europea que son un poco diferentes del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, solo tienen una competencia limitada en cuestiones de familia. Pueden tener influencia, pero eso no implica armonización.

A medio y largo plazo, si tuviera que surgir una armonización en Europa, entonces la iniciativa vendría esencialmente de los Estados. Pero, en todo caso, las instituciones y jurisdicciones europeas, lo único que harán es admitir y legislar tras esa evolución.”